Comida colombiana, platos típicos y estilos modernos

Gastronomía colombiana
Colombia tiene muchísimas cosas para enamorar; de un lado, amplia
oferta de recetas tradicionales de las regiones, y del otro, las nuevas
tendencias que aprovechan al máximo los productos propios para traducir
los sabores colombianos en innovadores platos.
En Colombia, resulta imperdonable visitar
sus atractivos turísticos y no aprovechar la ocasión para conocer y
degustar la respectiva culinaria tradicional.
Dicen que una de las estrategias para ganarse el cariño de alguien es
haciendo que sucumba al encanto de un buen menú. “Conquistar por el
estómago”, dirían algunos, y como correspondiente consecuencia, la
coloquial afirmación “barriga llena, corazón contento”.
La cocina nacional colombiana es diversa como su clima, sus paisajes y
sus manifestaciones culturales, porque además de la fertilidad de una
tierra que produce de todo, está la imaginación sin límites de expertos
cocineros que cada día adicionan al sentimiento puesto en sus potajes,
nuevas formas para sazonar y construir recetas.
Platos tradicionales colombianos
Muchas de las comidas más famosas como la bandeja paisa o el ajiaco
santafereño, suelen disfrutarse especialmente en los lugares de donde
son originarias, con los ingredientes y las medidas precisas y el
entorno adecuado: la decoración, los utensilios y la apariencia final
del plato.
Bandeja paisa
Así por ejemplo, la bandeja paisa propia del departamento de
Antioquia y regiones aledañas, tiene como base principal el fríjol
cultivado allí mismo, donde las características climáticas hacen que el
país sea el mayor productor del grano del área andina y el que registra
más consumo en la dieta diaria.
Ajiaco santafereño
Por su parte, el ajiaco santafereño preparado en el interior de
Colombia, es una sopa a base de varias clases de papa extraídas del
altiplano cundiboyacense, las guascas, el maíz y pollo campesino de la
región.
“Quiero probar los platos típicos de ustedes…” es una frase muy común entre los turistas extranjeros que visitan Colombia.
Sin embargo, las artes gastronómicas con el tiempo han viajado,
posicionándose en todos los rincones y, sobre todo, en las grandes
capitales, en las que gracias a la generosa carta de menús también se
recorre la nación. Así se transportaron los secretos de la buena mesa
por la labor de cocineros que pusieron las recetas de las regiones sobre
los manteles de restaurantes típicos de zonas campestres o de grandes
centros urbanos, haciendo de esta manera que nadie se prive de las
delicias ancestrales.
Muchos visitantes del mundo llegan y se doblegan ante la riqueza y la
ricura de sabores, y aunque la porción sea generosa, siempre querrán
repetir. Quienes regresan, ya tienen conocimiento de sus menús
predilectos y saben qué ordenar; además que gracias a los muchos
colombianos que viven más allá de las fronteras patrias, la cocina
colombiana se está expandiendo en virtud de la apertura de locales que
se convierten en verdaderas embajadas de la cultura y la tradición de
Colombia.
Sabores colombianos en la cocina contemporánea
De otro lado, la intrepidez y el ingenio de los cocineros colombianos
sorprende cada vez más gracias a su permanente estudio de la cocina, de
la historia y los ingredientes, para innovar en su preparación y añadir
a cada nueva creación esas características que atrapan no solo el gusto
sino los demás sentidos del ser humano.
Julián Gómez Simonds, joven pero experimentado chef, es uno de esos
profesionales que viene trabajando en la creación de recetas a partir de
los sabores e ingredientes originarios de Colombia para presentarlos en
formas, colores y texturas, que antes y además de satisfacer el
paladar, generan un agradable impacto de sensaciones.
Mezclando los productos que proveen los campos y las aguas es conocer y viajar por el país.
Desarrollando un interesante trabajo de campo y de investigación por
los departamentos de Colombia, Gómez y Alejandro Olaya conocieron las
estrategias, los métodos y los recursos de cocineros y cocineras para
así llegar a su nueva propuesta y crear la carta del restaurante
Habemus Papa
en el barrio Usaquén de Bogotá. Dice Olaya, gerente del lugar, que esta
experiencia les sirvió para empezar a revolucionar la comida colombiana
a través de la preparación de recetas que evocan regiones pero que no
reemplazan los menús tradicionales. Así, nacieron la torta campesina de
cabrito, el mero con gusto del Caribe o los palmitos de Guapi en tres
tiempos.
“
Los platos nombrados sirven como ejemplo para demostrar cómo se
resaltan los sabores y los recursos de las distintas zonas del país y
hacer creaciones auténticas de Colombia con un toque más moderno”,
así piensa Gómez, el recursivo chef que en el 2007 representó a Colombia
en una muestra cultural y gastronómica durante la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara.

Gastronomía colombiana
La torta de cabrito es una receta que recuerda al departamento de
Santander con un producto insignia de su cocina como el cabrito,
complementado con una tortilla especial de papa. El mero es una versión
de los frutos del mar Caribe con la fusión del patacón, el ñame y el
coco, ingredientes tradicionales de la cocina costeña. Mientras que los
palmitos de Guapi son extraídos del corazón de una palma y se mezclan
con mariscos y puré de bacalao, todos elementos de la costa Pacífica en
el departamento del Cauca.
Además de enriquecer la carta gastronómica nacional, estos platos se
convierten en productos tipo exportación que contribuyen a posicionar
nuestra comida entre las más apetecidas, además de su sabor, por el alto
sentido estético en su concepción, que nace incluso desde el diseño de
la vajilla en la que se sirve. Sin embargo, las variaciones no riñen con
la originalidad de los sabores o productos nacionales. Por el
contrario, pretenden aumentar conceptos para posicionar
internacionalmente la gastronomía colombiana.
Probar las recetas contemporáneas colombianas significa crear un
vínculo que evoca, que transporta a las entrañas de las bonitas y
disímiles regiones. Gracias a los ingeniosos artífices de la nueva
gastronomía se viaja por la ruta del gusto y la imaginación a los
fogones, las pailas y las ollas humeantes prendidas por todo el
territorio. Porque inevitablemente los sabores de Colombia seducen,
enamoran y siempre dejan buenos recuerdos.
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